Monday, October 23, 2006
Dies Irae
A veces me encuentro con pedazos de mí. Son como retazos de una vida pasada que sigue siendo mi vida a pesar del cambio, de los años, de las pérdidas y ganancias que va dejando en el cuerpo y la memoria. Me leo en esos trozos de rabia que escupía cuando era niña, o el año pasado, o ayer... me leo y me entra un miedo atroz, una desilusión absurda, un temblor en el cuerpo. Me leo torpe, violenta, insatisfecha, vil, asesina, voluptuosa; me leo loca, espásmica, diabólica, demencial y triste como la Señora de Shalot. Condenada a la eternidad del espejo y al miedo de la muerte.
Me asusto de lo débil, buenita y pura vida que me veo por fuera, y reconozco el miedo caústico que provoco en la gente que pasa mucho tiempo conmigo. Me siento como la princesa-dragón de Sábato, y no veo más que el hueco de la rosca. Entonces no me quiero levantar, y escribo. Escribo y es como si me arrancaran un pedazo con zarpazos calientes, con mazas, con látigos, con gritos. Y después de un rato la ira se calma y vuelvo a la vida habiendo destrozado algún universo paralelo inocente de cualquier culpa: seguro que así funciona el caos del silencio.
Ayer por la mañana, mientras rebuscaba en los lugares en lo que no debo, me encontré este recorte de algún mal día:

"Me pasa que el mundo duele. Y me pasa a cada rato, alimento arrugas, grito palabrotas, me reviento sola de puro fiera, de puro rencor. Es como ser una llaga de todo el cuerpo, una llaga gigante en la que entran todos los dedos de la tierra. Vomito sapos y culebras porque si no me enveneno con mi propio veneno y de tanto odiar me odio y de tanto gritar se me rompe la garganta. Me duele la palabra necia, la manota que me agarra el culo cuando voy por la calle; me duelen los ojos que violan con una mirada y con esa mirada dicen más de mil palabras. Me duele el carro que se detiene en media calle para darme paso, me duele el primer parto de mi abuela, todo punza por dentro, es como tener un pene entre las piernas permanentemente y sin consentimiento de una. Como si estuvieras con las piernas abiertas todo el tiempo y cualquiera pudiese llegar así no más y sin un "¿se puede?" agarrar y cogerte y dejarte llena de baba caliente..."

Esa es la FuriaDeMais de la que me hice postulante, con palabras a veces ingenuas, a veces tercas, a veces muertas, que leo otro día y me dan vergüenza, me doy vergüenza; pero si no las grito comienzo a ver rojo y a caminar tensa mirando el reflejo de la gente en los cristales, atenta a cualquier mano que se acerque con imprudencia, atenta a cualquier movimiento que me implique como respuesta sacarle los ojos al tipo que quiera tocarme, rozarme, acercar su boca hedionda a mi oído para decir una grosería... sueño que llevo un puñal para clavarlo en gargantas de machos húmedos y estúpidos y sin madre, y que les saco las víceras, y que cuelgo sus cabezas de picas... y por eso tal vez más de un hombre bueno ha huido de mí... por eso.
Y me aterra que mi madre llegue a leerme en esta ira. Por eso nunca le di la dirección de mi blog, ni le enseñé los recortes de las pocas veces que publiqué algo.

 
DeSaFoRaDo PoR furia at 9:54 AM | Permalink |