Thursday, December 14, 2006
Dejar de Fumar
No lo veo desde el jueves por la mañana. Se fue, tal y como se lo pedí. Se lo llevó todo: maletas, olores, sonrisa, dudas... Ya van varios días.
Ha sido como dejar de fumar. Cada llamada suya es como ser fumadora pasiva, como el tabaco ajeno que respiro de gratis en los bares. Ahora mismo no sé en dónde está. Y días atrás pensé que no me iba a importar.
Pero me importa. Y mucho. Como cuando te hace falta el puto cigarro de después de almuerzo: ese que sabes te quitaría el sueño, la modorra, las ganas de no trabajar más en todo el día. Un cigarro después de almuerzo...
Le pedí que se fuera igual que boté mi última caja de cigarros a la basura. Le pedí que no me complicara la vida igual que decidí que el cigarro le estaba haciendo daño a mi faringe.
Le pedí que me dejara igual que saqué de mi casa los encendedores.
Con el cigarro han sido meses de negación. Olvido que existe. Olvido que me gusta. Que me recuerda el olor de la casa de mis abuelos por la mañana después del desayuno, y que esa es una de las pocas memorias que me quedan de antes de mudarme de barrio y entrar a la escuela. Que me recuerda a mi abuelo - quien me enseñó a cantar.
Con Lorenzo han sido años de negación. Olvido que existe. Olvido que me gusta. Que me recuerda la tersura de mi piel a los 20 años. Que me recuerda amaneceres en el centro de la ciudad, desayunos en cafetines de cuarta. Una de las pocas memorias que me quedan de antes de mudarme de vida a la vida de Juan. Que me recuerda a él - quien me enseñó que las camas sirven para otras cosas además de dormir y follar mal.
El cigarro ya no me hace falta. Ya hace meses que me hice a la idea de que no vuelvo a fumar. Pero Lorenzo es un vicio del que no sé. Un vicio de los malos, de los que acaban mal. Siempre ha acabado mal. Pero me tienta como el día tres
Me acecha y estoy desarmada. Me acecha y tengo frío. Me acecha y tengo ganas.
 
DeSaFoRaDo PoR furia at 8:33 AM | Permalink |