Sunday, April 15, 2007
magica no absurdo

Consiga una piedra lisa, larga... después de años, créame: aun no entiendo cómo es que hay gente que no tiene una piedra de moler en la cocina.

Hay tres cosas importantes y más que necesarias para hacer magia absurda: tiempo, paciencia e inventaria.

Tómese un rato para salir al mercado de algún pueblo. Allí hay frambuesas frescas, las venden en cajas, lo juro: las he visto. Compre todas las que pueda cargar porque no hay nada tan rico como las frambuesas.

De regreso a casa, consiga un paquete muy grande de pecanas. Mantequilla. Harina. Un poco de crema de leche. Unas vainas de vainilla. Una poca de coñac. Caramelo. Helado de hierbabuena.

Ya en su cocina, encienda el fuego. Coloque una cacerola sobre el caldero. Dentro de la cacerola, vierta una copa de agua. Conjure. En el agua, dos tazas de azúcar de fruta (por favor, azúcar de fruta, no de caña). Mezcle. Despacio, que no hay prisa, hasta que se deshaga. Unas gotas de coñac. El jugo de un limón. Siga mezclando, conjure: cuando haga burbujas, agregue las frambuesas. Baje el fuego. Mezcle de vez en cuando.

En un cuenco de madera, coloque tres tazas de harina y seis cucharadas de mantequilla (por favor, mantequilla. No margarina). Tome un cuchillo afilado, y siéntese al lado del fuego (para que pueda cuidar las frambuesas). Corte despacio la mantequilla y la harina, hasta formar una pasta fina. Agregue un poco de crema, y amase con las manos. Conjure. A esta mezcla agréguele nuez moscada, un poco de cardamomo, una pizca de sal y otra de azúcar. Amase: conjure.

Se deben ir deshaciendo las frambuesas hasta formar una salsa espesa (a fuego muy lento, no tenemos prisa). Engrase un molde. Estire la pasta y cubra el fondo y los extremos del molde con ella. Deje que repose mientras entibia el horno. 250 grados.

En su piedra de moler, muela un puñado de clavos de olor, unas cuantas pecanas y el la pasta de las vainas de vainilla. Muela despacio, con tiento, para que la mezcla sea uniforme y lisa. En otra cacerola, vierta el caramelo y una copita de coñac. Agregue la pasta de pecanas que acaba de moler. Lleve a un hervor lento. Con sus dedos vaya desarmando las demás pecanas dentro de la cacerola, remueva, remueva, conjure.

Saque las frambuesas del fuego y lleve el molde al horno durante 15 minutos. Siga moviendo la jalea de pecanas. Lleve la cacerola de frambuesas al patio y colóquela en el suelo para que se enfríe con los aromas de sus flores adentro. Deje enfriar la jalea de pecanas. Saque el molde del horno. ¿Ya hace miga la pasta? Entonces está lista. Rellene el pie con la jalea de pecanas e igualmente, sáquelo al patio. Lleve también una silla. ¿Cuál libro está leyendo? ¿Cuál disco está escuchando? Mientras se enfría su pie de pecanas no se aleje. Quédese cerca para que pueda espantar a los bichos golosos que vengan a comerlo.

Espere mucho rato, lea, cante: no se aleje. Cuando ya esté todo frío, llévelo un rato a la nevera. Y cuando se le antoje, sírvalo con helado de hierbabuena cubierta de mermelada de frambuesa. No comparta.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 4:39 PM | Permalink |