Monday, July 23, 2007
(Desafuero visceral)
Me comí entero un buen libro en el vuelo de regreso.
Un libro que habla sobre nosotras todas, las mujeres. Sobre nuestra vida y nuestra muerte, sobre el dolor y la desilusión, sobre los nombres con que nos nombran.
Me lo comí entero porque me dolió desde que lo abrí. Porque me dijo en la cara un montón de verdades que me sonrojaban mientras pasaba las páginas, porque a cada careo que me planteaba iba yo desgajando piezas de mi realidad mal armada con semánticas ajenas: me ardieron los ojos, las manos, el coño, las piernas. Me ardió la mujer que creo ser cuando me levanto. Me ardió la mentira desde la que construyo mis mañanas y justifico mis noches. Me ardió un visceral sentido de pertenencia primigenio que me ha sido negado, vedado, escondido y prohibido.
Porque no todas somos iguales. Porque no todas somos una. Porque somos diferentes. Y atacamos cada día nuestra condición a partir de binomios fetichistas que parten de la idea mecánica de reconstruirnos desde la negación de la otra. De las otras.


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DeSaFoRaDo PoR furia at 12:27 PM | Permalink |