Thursday, August 30, 2007
Calmar tu fiebre. I
Yo no quería decirte que no aquella vez, te acordás? Me dolía un poco la boca del estómago y, después de haber llorado tanto, tanto, estábamos otra vez frente a frente emborrachándonos para disimular que el deseo era lluvia de meteoros que nos quemaba la piel. Tomé tres tequilas, cuatro, cinco, seis...
En una nebulosa de canciones viejas te fuiste acercando: primero me rozaste las manos despacio, y yo en mi fantasía imaginaba que me pedías perdón sin las necias palabras innecesarias y cliché que la ocasión ameritaba... Después me acercaste los dedos a la boca húmeda, y húmeda toda cerré los ojos y me dejé llevar hasta tu pecho tibio. Porque yo quería. Porque yo te quería.
Cuando íbamos camino a mi casa después de los besos que llegaban con meses de atraso, otra vez tu mano en mis piernas; tu mano pesada y como un fierro ardiente, y yo feliz, pensando de nuevo que las tales palabras no eran necesarias, que en efecto, no había mucho qué decir y la verdad era mejor no decir nada...
No decir nada porque la sospecha de que esas palabras esperadas con ganas y sin ganas no iban a responder las preguntas, ni a desdecir lo ya dicho, ni a rellenar los pozos cavados por la ausencia... No decir nada para ahuyentar el miedo de perderte de vista, en un ring con los guantes puestos, vos en una esquina, yo en la otra, listos para acometer, listos para matarnos o querernos de vuelta, pero en silencio...
No decir nada para que no comenzaras a hablar y me dijeras que esto era lo que era: vos y yo desnudos en mi cama, ardiendo como los troncos secos en verano, como el polvo de los caminos bajo el sol de mediodía, ardiendo y nada más y después nada, lo mismo, vos de vuelta a tu vida, yo de vuelta a mi vida, y así de vez en cuando porque podías olvidarlo todo, todo: mis palabras, mis manos, mis canciones, mi aroma, mi amor... podías olvidarlo todo, pero algo te traería de vez en cuando a naufragar en mi cuerpo, mi cuerpo que es lo único que no podés olvidar; como la última vez que dijiste te amo con tu lengua encendida sobre mi pecho, desvaneciéndote en el mismo instante, para salir después a no volver nunca más...
Por eso aparté la boca, pero no me levanté de la mesa. Por eso me quedé mirándote fijamente a los ojos, a ver si esta vez, de una vez por todas te atrevías a decirme que no soy material para novia pero que no podés evitar, cada vez que me ves, que te entren unas ganas locas de

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DeSaFoRaDo PoR furia at 9:47 AM | Permalink |
Tuesday, August 21, 2007
Horror, -is
Un, dos, tres tragos de cerveza.
La cama sigue vacía. Una gran cama vacía.
Una cucaracha camina por el piso y llega a la esquina.
El agua entra por el techo e inunda el piso.
Y yo tengo mil días de no poder acostarme a dormir sin este mal presentimiento metido en la cabeza.
Sueño que me duele el hombro, que en la escalera está una chica muerta esperándome: que puedo verle las primeras marcas de putrefacción en las mejillas verdes, y, obviamente, huele a pantano, a agua estancada, a sótano, a viejo, a húmedo y guardado.
La chica de ojos amarillos y piel verde me espera sentada en la escalera, y cuando doblo la esquina con el hombro adolorido, me ordena que te entregue. Que te entregue... Y yo no te tengo. Pienso en cómo no te tengo, cómo está vacía la camota en medio de la habitación, cómo esperé durante miles de millones de minutos a que aparecieras en la puerta para llenar el vacío de mi cama vacía.
Le digo a la chica que no tengo ni la más mínima idea... que no sé en dónde estás. Y ella se ríe a carcajadas, se levanta levitando del piso, toma en su mano una gran faca herrumbrada y me abre el pecho de un zarpazo fuerte. Y salís volando de la herida, como respirando aire fresco después de estar durante días en una prisión de cera... La chica ríe con fuerza y me corta la cabeza.
He despertado cubierta de un sudor frío esta mañana. En la esquina de la habitación está la cucaracha muerta. A mi lado en la cama solo hay una almohada. Paró de llover hace un par de horas, y hay un pequeño pozo de agua de la gotera al lado de la pared. Todo sigue igual que anoche, excepto que esta mañana me duele horriblemente el pecho, como si me hubieran golpeado con algo duro y pesado. Es un dolor frío, como de miedo.
Seguro que hoy pasaré el día entero mirando de reojo a los rincones.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 9:41 AM | Permalink |
Thursday, August 16, 2007
siempre estás diciendo...
Te odio, flaco. O más bien odio la idea de vos que me he dado por años.
Anoche, cuando llamaste, sabía que era mejor no contestar el teléfono. Pero contesté.
Imaginate este cuadro, flaco: estamos en una plazoleta cuadrada y fría, que está atrapada entre los muros grises de unos edificios altos. El agua de la fuente de la plazoleta está cubierta de hielo. Estamos congelándonos el culo sentados en una banca de hierro. Me das el puñal para que me mate, mientras me contás que te vas a Beirut. Yo te pido que me ayudés, que no te vayas, que no me dejés: pero vos siempre vas a ser el mismo hijodechulo. Miras el piso mohoso y triste que está a tus pies. Mantenés el puñal en tu mano inmóvil. Repetís que te vas con ese tono tan tuyo de "mejor matáte, porque no sé qué harás sin mí..." Una vez más, flaco, me lo estás haciendo. Pero esta vez es invierno y estamos en otra parte. El frío me martilla la cabeza, y vos te levantás. Levantado sos un extraño que me mira a los ojos ofreciéndome un puñal. Caminás hasta la fuente y dejás el puñal sobre el hielo. Y después desaparecés de mi vista. Una vez más.
Cómo mierdas querés que no te odie, flaco?
Decíme si realmente pensás que te podés ir a Beirut, a Bangkok, a Milán... que te podés ir cada vez que te dé la gana y que cuando se te antoje volver te voy a estar esperando???
Y anoche, sabiendo que eras vos, te contesté el teléfono. Que te venís de Buenos Aires porque te hago falta. Que la dejaste a Laura, o como se llame, y que te venís de vuelta. Y entonces yo te he ofrecido el puñal a vos, flaco: porque me fui hace tiempo a un lugar al que no me podés seguir. Y porque no tengo ni putas ganas de verte.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 11:24 AM | Permalink |
Monday, August 13, 2007
furia 2.0
Sigue sin creerle nada a nadie.

Y pide disculpas por el abrupto ataque de los corazones. Aunque está enamorada desvergonzadamente desde hace tiempo, el cambio de look no tiene NADA qué ver con eso... Lo jura desesperadamente haciendo ademanes que le derraman gotas de café en el pantalón... alega que otro de sus intentos patéticos por reírse de sí misma; manda saludos desde el sofá de su casa, y planifica su nueva venganza contra los agentes de Credomatic que le encontraron su recién cambiado número de teléfono.

Boa tarde.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 2:43 PM | Permalink |
Wednesday, August 08, 2007
Tú, tú, tú...
... que escondes tus miedos debajo del colchón...

Cómo me va. Estoy acá sentada, acabo de roer la última de las manzanas. Tengo los miedos escondidos debajo del colchón, y fue ayer cuando jugaba a escribir en mi cabeza... fue ayer que le puse nombre al espanto que me mira por encima del hombro mientras mastico despacio (sé que si giro despacio la cabeza veré la sombra que se oculta rápidamente detrás de la puerta), y vos como si nada: como cuando una le mostraba a mamá la sombra terrible del árbol de alcornoque reflejada en la pared de la habitación y ella como si nada, no lograba ver las garras, ni los dientes, ni los ojos malévolos...
Debajo de la cama está el fantasma de debajo de la cama. Me da miedo que por la noche saque sus garras y me rasguñe los pies. Por eso siempre prenso las mantas por debajo de mi cuerpo y duermo como un capullo extraño que espantaría a cualquier espanto. Por eso odio los hoteles en los que siempre tengo que sacar las mantas prensadas debajo del colchón para ponerlas bajo mis pies.
Me da un miedo infinito el principio de agosto. Es un problema de conductivismo, una idea fijada a punta de malas experiencias: en agosto la gente se desencanta de mí. Estoy en espera continua de agosto y el desencanto. Y de la soledad ergo. Y las velas encendidas ergo. Y las preguntas sin respuestas ergo. Y solo quiero que agosto salga por la puerta y no vuelva más. Que se lleve en el bolsillo del saco los cumpleaños de todos mis fantasmas, las manos que me apretaban el cuello en julio y después ya no, los libros malvados que son como premoniciones de lo que viene.
Agosto está escondido debajo del colchón. Y eso que acaba de comenzar. Y eso que, para disimular, no le di la vuelta a las páginas del calendario. Por eso salto en la cama. Salto en la cama para ahogarlo, para que se muera como en una ratonera. Por eso me escondo los pies en el revoltijo de las sábanas. Y vos como si nada.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 11:54 AM | Permalink |
Thursday, August 02, 2007
"cruzando el tiempo y la oscuridad"
Está lloviendo. Nos refugiamos debajo de los muebles de la sala: vos en tu cobija café y yo en mi cobija de maya-maya. Tenés dos pistolas de plástico verde escondidas en los bolsillos del pantalón. El estruendo del agua que golpea el techo de zinc no nos deja escuchar las canciones de cri-cri en la radio.
Llevo puesto el pijama de mangas rosadas. Las medias de lana blancas con celeste que me hizo mamá. Vos estás con el pantalón de la escuela y llevás el abrigo de cohetes. Estas debajo del sofá acariciando al perro que le tiene miedo a las tormentas. De fondo se escucha a mamá terminando de recoger el desorden del almuerzo en la cocina.
Me levanto un poco y me acomodo en el espacio que queda entre la carpeta de la mesa y los asientos de las sillas: ahí hace menos frío. Esta mañana te saqué las tres canicas verdes, que son como piedras de agua. Te las saqué del bolso de las canicas y me fui corriendo a la habitación, a esconderlas en el escritorio antes que te dieras cuenta.
Apenas regresaste a la casa, me has reclamado las canicas a gritos mientras yo me mató de la risa subida en la rama más alta del árbol de jocotes. Entonces has corrido a cargar las pistolas de agua y yo me he refugiado en el hueco que dejan seis troncos mal acomodados en el aserradero. Me llamas a gritos, y cuando asomo la cabeza, me descargas las pistolas en la cara. Me pongo a llorar y sale mamá a regañarte.
Corro a esocnderme en la habitación mientras le cuentas a mamá de las canicas. Ella viene a la habitación y me obliga a devolvértelas.
Después del almuerzo hemos jugado a los vaqueros, pero te has aburrido rápido porque no sé disparar y nunca acierto. Me he quedado dormida en el espacio que hay entre la carpeta de la mesa y los asientos de las sillas. Vos seguís recostado bajo el sofá acariciando al perro.
Se me mezclan los sueños: estamos en un barco, huyendo de la tempestad. Vos sos el capitán y llevás un sombrero de calaca con una flor de papel que no se moja. Llevás una espada de rey Arturo y los botines de fútbol que te dieron para el cumple. Yo estoy colgando de una percha de ropa con la cobija de maya-maya atada al cuello como una capa. No tengo espada. Las olas de ginger-ale golpean inmisericordes nuestro barco de lego. El perro corre de un lado a otro sin saber dónde esconderse... Justo cuando la víbora de la mar sale del agua con sus escamas pintadas con crayola, mamá me despierta porque me he dormido sin cepillarme los dientes.
Y me levanto corriendo porque quiero mear. Me duele la cabeza: estoy en mi piso nuevo que nunca viniste a conocer. Camino descalza porque no encuentro las sandalias. Me preparo un café muy fuerte, tomo una ducha y salgo de casa. Como todas las mañanas. Pero hoy te traigo a cuestas: hace como un siglo que me muero por saludarte en el chat. Por mandarte el video de espartaco y el sol bajo el mar que encontré en youtube. Me pesas en la cabeza, y te recuerdo como quien recuerda a un muerto. Y tengo la incomodísima sensación de estar haciendo algo malo.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 8:32 AM | Permalink |