Tuesday, October 23, 2007
(des)Consolata
Sé que me tiene que cortar el cuello: ella me mira con cara de tristeza, una tristeza profunda, como ver llover en un platanar. Me inclino hacia atrás, y dejo al descubierto la piel blanca y delgada. Sé que va a dolerme un poco, pero también sé que no puede ser de otra manera: no sé qué fue lo que hice, pero tengo la sensación de que me lo merezco. No hago nada para defenderme, ningún movimiento brusco, ni un pestañeo.
Siento el filo de puñal rasgar despacio. Es más bien un calor casi agradable, un poco ácido tal vez. El calor no es del puñal en sí, sino de la sangre que empieza a correr cuello abajo. Ella me suelta la cabeza y se aleja un poco para mirar. La veo de lejos y no sé quién es. No puedo recordarla. Siento cómo toda la sangre me abandona despacio, cómo sale de mí para llenar la habitación y ahogarme en una marea roja y espesa.
Cuando termino de morir, me levanto de la cama y abandono el cuerpo inerte que yace tendido en posición vertical. Me invade un desconsuelo terrible: debo despedirme de toda la gente que quiero antes que mi yo se vuelva invisible y nunca más puedan verme o escuchar mi voz. Estoy muerta, pienso. Debería poder volar. Pero no puedo. Lo busco a él entre muchas casas, muchas calles, muchos parques: por fin lo encuentro. Pasamos nuestros últimos minutos columpiándonos lentamente en un columpio de madera. Él sostiene mis manos que poco a poco van abandonando las suyas, hasta que ya no queda nada. Luego de eso, no puedo recordar más.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 1:06 PM | Permalink |