Tuesday, November 27, 2007
Autobiográfica
* No había entrado a este país después del 11 de setiembre. Temía un conflicto tremendo entre mis pies descalzos en la oficina de aduanas y mi orgullo, que es grande como el sol.
* La revista de la compañía aérea estaba poblada de cosmovisiones de un país que conozco superficialmente y como por encanto morboso. Comerciales de expertas en couple matching, envejecimiento retardado y pérdida de peso, se manosean en un océano de letras que perfila las tres fobias más grandes de este lugar: la soledad, la vejez y la gordura.
* Me sigo equivocando: el aeropuerto de Houston no es peor que el de Miami. Ni aunque se llame Jorsh Buch.
* Me rio a mares con un abuelito tico que conversa a gritos con la salvadoreña del restaurante: "seis dólares por un arroz con pollo en salsa? Con seis dólares en Costa Rica me como todo el buffet!" Todo esto mientras se carcajea sincera y jocosamente e intenta pagar con un billete "de a mil".
* La diferencia entre un vuelo San José- Houston y un vuelo Houston- Seattle es evidente: la segunda ciudad se encuentra muy cerca de Canadá.
* Las ciudades universitarias son maravillosas en general. Siempre hay restaurantes vegetarianos, un teatro conceptual y una librería de ciencias sociales.
* Me gusta aquí. En el hotel tienen wi-fi abierta, programa de reciclaje y un café decente en los coffee makers de las habitaciones. Y un arce al rojo vivo en la entrada principal. Me quedo (ojalá pudiera).

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DeSaFoRaDo PoR furia at 8:47 AM | Permalink |
Thursday, November 22, 2007
(mal)enamorándome
Es una calle sin salida. La única manera de irse, es dar la vuelta y volver sobre tus pasos. Pero es obvio que no querés irte, preferís seguir ahí, con los ojos incrustados en esa pared húmeda y mohosa que te cierra el paso. El amor, tu amor, tiene pesas enormes atadas a los pies. Ya no sos más la volátil, la leve, la levedad. Era cierto aquello que decía Kundera -sí, nos gusta Kundera, ¿y qué?- no saber qué es lo positivo y qué lo negativo en uno de los pares mínimos...
Mal enamorándome. El camino andado no se quiere desandar. Implica que no valió la pena perseguir, perseguidora. El camino andado es un esfuerzo ya hecho. Y al final de la calle, una pared húmeda y mohosa. Y arriba, en el cielo, el globo de colores que se escapa. Como cuando eras niña y el parque y tu cumpleaños. Y el globo de colores que te dio tu hermano. Y vos corriendo con el viento haciendo cosquillas en las piernas, pegándote el vestido al cuerpo, la risa, la mano alzada. El viento arrebatándote el globo y vos sin poder volar para alcanzarlo. El llanto, la impotencia, el regalo que se te va de las manos. Dos, tres pasos, nada. El globo alejándose en el cielo, las lágrimas.
Chocar de frente con la pared y sentirse atrapada. Y no pensar en la vuelta. No poder darle la espalda a la pared húmeda y volver sobre tus pasos, uno, dos, tres. Volver cansada, el frío en el cuello. Los pasos.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 9:50 AM | Permalink |
Friday, November 16, 2007
Cuento de fin de semana
Escucho: esta semana el soundtrack ha sido para evitar escuchar conversaciones que no me interesan.
Leo: lecturas de la U. Y una biografía de Marlon Brando a hurtadillas.
Cocino: cuando hay tiempo. Intento gastar las cuatro cosas que quedan en la alacena para hacer compra el domingo. En un TTH por salir de lo prosaico, le agrego funghi porcini al puré de papas.
Compro: cosas para la casa. Un juego de cubiertos y otro de tazas.
Veo: la vida pasar. Y películas de Elia Kazan. También fotos viejas.
Quiero: un pez. Por el momento no hay nada más que pueda cuidar sin que se muera.
Pienso: en cortarme el pelo. Y en que hay gente que necesita mucho más que yo una visita al sicoanalista.
Sostengo: una perrita charpei en el regazo. Ahora mismo ronca como un cosaco.
Decido: que definitivamente aunque hay un montón de personas con las que me relaciono, la mayoría me importa poquísimo.
Anhelo: una Mac. Y que alguna gente desaparezca de una vez por todas.
Trabajo: montado un Stand para una feria. Desarrollando contenidos para una conferencia. Y tratando de no perder la dulzura del carácter con alguna gente que no se merece mayor atención.
Desecho: ese bar. Definitivamente mis salidas se reducen a 3 lugares, a cual menos cool, en los que la comida sí es rica y nadie se fija en el color de mis zapatos.
Escribo: una tesis. Miento, este semestre no la he tocado. Escribo un ensayo sobre la memoria y el olvido en la Literatura Centroamericana. Obvié los problemas metafísicos sobre "qué es literatura" y "qué es Centroamérica".
Deseo: unos zapatos rojos que no sean de charol. Y despertarme un domingo a las 10 en sus brazos. Y preparar el desayuno desnuda. Y que me bese el cuello por detrás en la foto más clisé de la historia.
Compongo: una canción en Fa. Y me ha resultado difícil.
Amo: abrir una botella de whisky y tomarme el primer trago antes que lleguen las visitas. Y que me regalen galletas caseras. También abrir la puerta y que la casa esté limpia.

Y a veces, de vez en cuando, odio la impertinencia, llegar a una tienda y que ya no haya ofertas, las colas del banco, viajar en bus, que digan que yo tengo la culpa cuando no es cierto, tener que conformarme con el msn para hablar con esa novia lejana y etérea, que mis botas de lluvia lleguen cuando entra el verano, los vestidos de flores, navidad, la humedad del autobús cerrado cuando llueve, los gatos de la vecina, los malos sueños, y no tener tiempo para escribir en serio.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 11:40 AM | Permalink |
Tuesday, November 06, 2007
1, 2, 3 botellita de jerez
Estamos jugando a la ronda, ronda. Y sus manos suaves y húmedas me reptan por la espalda. Como peces, correteándonos por la pecera, somos fugitivos de nuestros propios deseos.
No me engaño: usted me vuelve buena. Yo, en esencia, soy mala como el exceso de chocolate con leche, como la carne de cerdo, como la cerveza... mala a mí manera.
Usted me mira de reojo y se espanta. Me pesan los años en la espalda, las arrugas en los ojos, el desgaste de la piel alrededor de la cintura. Usted no tiene años en la espalda, ni arrugas en los ojos, ni la piel desgastada. Por eso lo desnudo con la luz apagada.
De repente usted no es pez: tiene piernas, se levanta, se aleja. Yo me quedo atrapada en la pecera, incapaz de alcanzarle, incapaz de seguirle, mi pecera de cotidianos resecos, de horarios impostergables, de ganas aguantables a fuerza de contemplación y freno.
Jugamos a la ronda, ronda. Pero usted se aburre pronto y corre y se esconde. Yo lo sigo despacio, para mirar de lejos. Y miro de lejos y me aturdo.
De repente se me vuelve a atravesar el cristal de la pecera. Se me atraviesa entre su paso desenfrenado hacia el encuentro con la historia y mis ganas de sentir una vez más sus manos. Choco contra el cristal una y otra y otra vez. Y en el otro lado, solo su sonrisa maléfica.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 8:13 AM | Permalink |