Friday, December 28, 2007
El recuento de los daños
Tengo días de estarme debatiendo entre si escribo o no escribo el post cliché de fin de año. Sobre todo porque este año está acabando bastante mejor de lo que comenzó y me da una sensación como morbosa "manchar su pureza"...
Me lanzo de una vez al fondo de la piscina... Este año:
* Me enamoré. Dos veces... La primera no comenzó a ser, y la segunda sigue sin acabarse.
* Mataron a Pope. Todavía de vez en cuando me acuerdo de él y me pongo a llorar. Me hace mucha falta llegar a la casa y ver que está ahí recostado al ladito del portón esperando su comida y su abrazo (en ese orden).
* Le perdí el miedo al horno. Aprendí a hacer (sin que se me quemen) pizzas, panes, pasteles, galletas y suspiros. Hasta compré moldes de nueve pulgadas...
* Canté dos bodas. DOS... cómo se casa la gente en este país, dioR mío...
* Conocí como a la mitad de los bloggers que leo.
* Hablé con Phil Elvrum por teléfono.
* Salí de viaje y me gasté la vida comprando regalos para él sin poder evitarlo y de manera compulsiva. Me sentía como un viejillo andropáusico que quiere manipular con baratijas a su amante adolescente.
* No logré perdonar a ninguno de los hijos de puta que se han portado mal conmigo.
* Compuse varias canciones.
* Perdí un referendum. Y odié a medio país por ello (ya se me pasó).
* Conocí a TODA la familia de mi novio. Sigo con vida.
* Estrené otro pasaporte entrando a Estados Unidos. Es la tercera vez que me pasa y parece ser una maldición.
* Me perdí a Tori Amos que tocaba en el barrio de al lado.
* Terminé de aprender a tomar whisky.
* Cumplí con la cuota de chicharrón atrasada por los años de vegetarianismo.
* Conocí Montevideo.
* Logré hacer ejercicio durante dos semanas seguidas.
* Compré más discos de los que quemé. Compré más discos que nunca antes...
* Ví TODAS las películas de Elia Kazan. Me enamoré de Elia Kazan.
* No vi a mi sobrino desde febrero.
* Me hice amiga de mis hermanas.
* Regresé a los conciertos de hardcore en un desfase de aproximadamente 10 años.
* Lloré menos que el año pasado.
* Discutí menos que el año pasado.
* Trabajé más que el año pasado.
* Decidí que ya es hora de graduarme.
* No publiqué ningún libro.
* No sembré ningún árbol.
* No tuve ningún hijo.
* Descubrí la mermelada de chile jalapeño.
* Compré mi primer négligée.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 7:29 AM | Permalink |
Friday, December 14, 2007
Las palabras incomprendidas
-"¿Qué es lo que querés de mí?" Pregunta ella.
-"Todo, lo quiero todo..." Piensa él. Pero no dice nada, no quiere caer en excesos. Ella interpreta el silencio como la duda del hombre que no sabe con qué palabras decirle que quiere llevarla a la cama. El silencio sigue.
-"Vos, lo que querés, es lo que quieren todos...", le dice para ahogar el silencio.
-"Eso también...", piensa él. "Eso y todo lo demás. Te quiero toda... No quiero lo que quieren todos: quiero asfixiarte bajo el peso de mi cuerpo. Quiero que seamos hierro fundido y que cuando todo acabe nos enfriemos en una masa uniforme y sólida y seamos uno."
-"¿Qué es lo que quieren todos?" dice al final el hombre, como pensando en voz alta.
-"Vos sabés de qué te estoy hablando. Todos quieren lo mismo."
Más silencio.
El hombre juega con los restos del paquete de cigarros.
La mujer intenta una indolencia que por el artificio se aprecia como hastío.
El hombre sigue sin querer caer en excesos. Le gustaría decirle que la ama. Pero ¿qué significa eso? ¿Qué puede significar eso para ella? ¿Otro ardid para hacerla caer en sus garras?
Ella piensa, mirando hacia la puerta, que si él se atreviera a decirle alguna sandez relacionada con el amor, le tiraría la taza de café sobre la cara. A fin de cuentas, todos quieren lo mismo, y esta no será la excepción.
El hombre la mira con desamparo. La mujer lo mira con desafío.
A él le gustaría tocarle las manos: manos delgadas, de dedos largos. Manos para tocar. "¿Qué es lo que querés de mí?", resuena en su cabeza.
-"Te amo", le dice al fin. Y la mira a los ojos para terminar un juego que comenzó perdido.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 10:51 AM | Permalink |
Monday, December 10, 2007
Era de esperarse...
Por supuesto que odio la navidad. La odio desde el tuétano, con poca paciencia y mucho encono. NO soporto la combinación verde-rojo. Ni la nueva ola de adornos de encaje de colores metálicos. Ni los ángeles. Ni las compañeras de trabajo que insisten en traer a la oficina los adornos que sobraron en sus casas.
Odio los atascos de navidad. Las colas que se arman en las tiendas, la gente idiota que está en esas colas con carritos llenos de bono de fin de año, ahorros o aguinaldo.
Sobre todas las cosas, odio a Santa. Y esos adornos de fibra de vidrio que algunos huachafos ex residentes en miami ponen a brillar en el techo de sus casas.
Odio las luces que cuelgan como cascadas, sobre todo las que tienen musiquita. Odio que a todo el mundo se le ocurra comer uvas y manzanas y entonces NUNCA, durante tooooda la navidad, haya uvas ni manzanas en el súper.
Odio los tamales avant garde con ciruelas pasas, aceitunas o nueces adentro... POR DIOR!
Odio las fiestas de fin de año en los patios de vecinos desconsiderados y polos que revientan petardos y oyen reguetón hasta las mil de la mañana.
Odio los árboles de navidad. Sobre todo cuando son árboles de verdad que la gente inescrupulosa va y compra para luego tirar a la basura.
Odio que la última semana de setiembre comience la navidad. A veces juego a buscar un restaurante sin adornos para entrar a comer. Paso horas y horas buscando y nada... Hasta la soda más chiquita y perdida tiene sus lucecitas colgando de todo el contorno del techo... Odio las casas cuyos contornos están delineados en luces de colores...
Odio que la gente me vea raro cuando digo estas cosas en voz alta. Sobre todo, odio que digan, es porque no tenés chiquillos, cuando tengás hijos te ablandás...
De cuando acá los hijos tienen la culpa de los delirios consumistas e irracionales de sus padres?
Lo único que me gusta es que sin ninguna razón aparente me den muchos regalos que no pedí. Y que flipo muchísimo el clima diciembre.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 10:03 AM | Permalink |
Monday, December 03, 2007
Paréntesis de última ruta
Sueño que llevo en brazos un bebé que para de llorar si dialogamos como personas adultas: con voz de varón serio me explica que tiene calor y hambre y que no le gusta el color de la habitación. Despierto azorada y a mi lado está el mismo irlandés que no ha parado de hablar desde que subimos al avión. Estoy sentada en el asiento del pasillo de la última fila de clase ejecutiva, y este tipo me dice en un inglés enredado que va de luna de miel. Adormilada le pregunto sin pensarlo dos veces how come your wife is not sittin´with you if you´re traveling-honey moon? El tipo me responde con naturalidad que su mujer está sentada allá atrás en clase económica. Sigo sin entender nada e intento dormirme de nuevo. En este sueño, no hay nadie en el aeropuerto esperándome. Él ha desaparecido y pasan los días sin que conteste mis llamadas. No está en su casa cuando voy a buscarlo, y poco a poco me voy olvidando de él. Me despierta un apretón de hombro de una mano grande, y en el pasillo está el dulce sobrecargo negro y gordote guiñándome el ojo y ofreciéndome un café irlandés. Le pregunto con vocecita de 5 años si lo puedo cambiar por un helado. Me trae el mejor helado que he comido en años. El irlandés ataca de nuevo con su acento incomprensible y me pregunta si soy escritora. Miento y le digo que sí justo cuando el avión está tocando tierra. Estoy en casa, pienso mientras salgo a hacer la cola de migración. A veces me siento tentada de perder el vuelo en una ciudad desconocida y nunca más volver. Solo a veces y solo hasta que siento sus brazos alrededor de mi cintura.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 8:47 AM | Permalink |