Tuesday, May 06, 2008
"Mi trágica yo"
* Incapaz, con una total falta de agresividad ante el mundo, entra a la pulpería a cambiar un billete de 5 mil para pagar el taxi. Si todo fuera tan fácil como preguntarle al señor pulpero -que además es su vecino de al lado y tiene hijos con quienes ella juega los sábados por la tarde- si le puede cambiar el billete para pagar el taxi, ella no estaría saliendo de la pulpería con un paquete de cigarrillos en la mano, el cambio en la otra y un pensamiento en la cabeza: di, qué bruta, me hubiera comprado un yogurt... Cuando en su oficina vean un paquete de Marlboro mentolado sobre su escritorio y le pregunten si comenzó a fumar, ella solo podrá decir que los cigarrillos llegaron ahí por su afán de no molestar a nadie...

* El teléfono no ha parado de sonar hoy, jueves 1ero de mayo, día de las personas que trabajan. La primera vez fue a las 7.30 de la mañana, y ella se levantó a regañadientes pensando que era una llamada urgentísima de su mamá. No: del otro lado de la línea, una señora medio lenta le espeta: sí, buenos, días... es para hacer un pedido... Un pedido como de qué????, piensa ella en silencio... En fin, ante la falta de respuesta, la señora, muy confundida, ataca de nuevo ehhhh... ¿no es oriflame? NO!!!! grita ella con ira apocalíptica antes de estrellar el auricular contra la base. El día ha transcurrido entre múltiples llamadas para hacer pedidos de oriflame, de diversas señoras demasiado despistadas o demasiado idiotas que insisten en confundir el 5555-5555 con el 1111-1111, TAAAAANNNN parecidos. La llamada #17, la sorprende de mal genio y peor digestión a las 3 de la tarde, y malignamente decide tomar el librito de oriflame (que hace días le pidió a una amiga para comprar un antifaz de gel) y comenzar a tomar los pedidos de todas las señoras con mucha eficiencia y educación.

* En su afán de no molestar a nadie, se cruza de acera para que sus amigas -siempre tarde- no se atrasen en saludarla y puedan seguir su camino sin que nada las perturbe. En esos momentos puede que se le antoje entrar a una tienda, pero le da pena interrumpir con su presencia la charla vespertina de las dependientas, y como sabe que ese sentimiento de culpa la hará comprar algo que no necesita -como un paquete de marlboro mentolados, por ejemplo- se mete las manos en los bolsillos y sigue su camino intentando no incomodar a la gente que viene en dirección contraria.

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DeSaFoRaDo PoR furia at 12:33 PM | Permalink |